martes, 17 de marzo de 2009

Tratamiento del menor con Síndrome de Down 4

Intervención Lingüística:
El niño Down, tiene dificultades para comprender y retener la relación entre las palabras y su referente; también presenta dificultades para producir los sonidos de una palabra. Se le debe favorecer el vocabulario tanto en el aspecto articulatorio como en el aspecto semántico, trabajando ambos paralelamente.

Para ayudar al niño a articular, es necesario hablarle clara y lentamente para que el niño pueda reconocer las palabras e imitarlas, siempre mirándolo a la cara. El niño pronuncia al principio sonidos simples y luego más complejos; al niño pequeño no se le debe exigir sonidos demasiado difíciles y es importante sensibilizar el oído del niño con un sonido por vez.

En general o hay dificultad con las vocales, y para las consonantes nasales: m, n, ñ, se coloca los dedos del niño en las aletas de la nariz del adulto mientras esta articula fuertemente, luego se invita al niño que repita el sonido con los dedos en su nariz y que tome conciencia de la vibración nasal.

Para las consonantes t y d, se coloca al niño frente del adulto de manera que mire la parte delantera de la boca y el movimiento de la lengua por delante de los dientes y luego hacia atrás, Crear conciencia en el niño de la diferencia del sonido de esas letras con la p, g, b y k.

Para las consonantes v y j, se coloca la mano del niño en la laringe del adulto para que perciba las vibraciones que se producen en ella. Se repite lo mismo con las consonantes f, s, y ch de manera que el niño perciba la ausencia de las vibraciones y mostrarle que acústicamente son más sordas.

Para las consonantes f y v, mostrar al niño como vacila la llama de una vela cuando coloca los incisivos superiores en posición próxima o en contacto leve con el labio inferior.

Para la consonante r, se coloca la mano del niño en la garganta del adulto mientras éste pronuncia una serie de r y de sílabas con r y que tome conciencia de la vibración de la boca.

Estos ejercicios deben combinarse con una respiración adecuada, enseñar al niño a tomar aire y luego emitir sonidos.

Para ayudar a la articulación de los sonidos es conveniente que el niño ejercite combinaciones con sentido, como mi, tú, sol, pan... Asimismo palabras simples que tengan significado y dentro del contexto del niño. Lo más importante es que el niño respete la secuencia de los sonidos aunque no articule correctamente.

Por: Ana María Allendes
Educadora Diferencial

Tratamiento del menor con Síndrome de Down 3

Movimientos de los pies:
Mover los dedos de los pies, doblar un pie, después el otro.
Separar las piernas, doblarlas, extenderlas y bajarlas.
Levantar una pierna por encima de un palo sostenido horizontalmente por el adulto.
Tomar una pelota entre los pies.


Desplazamiento sobre el suelo:
La Cabra: En posición a cuatro patas, el niño debe golpear con la cabeza una pelota, haciéndola que avance.
La Carretilla: El niño tiene las manos apoyadas en el suelo, y piernas extendidas, el adulto coge los muslos del niño, bloqueando las rodillas, bajo sus brazos. El niño debe levantar bien la cabeza y avanzar con las manos.
El Conejo: En posición agachada, el niño apoya las manos sobre el suelo, las adelanta un poco, las mantiene quietas, haciendo que sigan los pies junto con un pequeño salto (este ejercicio prepara el salto de pie).

Ejercicios de motricidad fina:
Rasgar y arrugar papeles.
Trabajar dedos sobre una superficie plana, avanzando y retrocediendo
Tocar el piano y otros instrumentos.
Apretar con ambas manos una pelotita compacta, de esponja o goma.
Pintar con diferentes materiales.
Modelar con arcilla.
Recortar con tijeras y marcar figuras libremente.
Recortar con tijeras punta roma figuras estampadas.
Armar y desarmar rompecabezas con un mínimo de 10 piezas.

Ejercicios de Logopedia:
Movimiento de la Lengua dentro de la boca hacia cada uno de los maxilares y debajo de cada uno de los labios sin separarlos.
Movimiento de la lengua sacándola y punteando, llegando a la barbilla; hacia la nariz, costado de la boca lo más amplio que se pueda.
Jugar a inflar la boca, llenándola con aire y dar golpes suaves sobre los pómulos, expeliendo simultáneamente el aire de una sola vez con un soplido.
Soplar hojas de papel con los labios levemente separados, inhalando el máximo de aire posible y exhalando hasta poder doblar la hoja.
Soplar una pelota de ping-pong, colocada en el extremo de la mesa y entre dos cuadernos o dos libros, hasta llegar al otro extremo.

Ejercitación bucal:
Suprimir el uso del chupete.
No tomar leche ni jugos en mamadera.
Beber en vaso con bombilla.
Beber en vasos o jarritos con mango.
Tomar helado en cucurucho.
Masticar trozos de plátano, peras, manzanas, hasta llegar a deglutir alimentos como: papas, zapallos, fideos y finalmente carne.

Por: Ana María Allendes
Educadora Diferencial

Tratamiento del menor con Síndrome de Down 2

Ejercitación auditiva y rítmica:
Ejecutar melodías sencillas con pasajes fuertes y suaves. Tocar en diferentes tonalidades un pandero. Golpear sobre una mesa con un martillo de madera con pasajes suaves, agitando los brazos en los pasajes fuertes.Utilizar canciones infantiles en forma repetitiva. Repetir una y otra vez una poesía. Hacer que el niño imite sonidos como por ejemplo: ruidos de campanas, de un reloj, onomatopeya de animales, palabras monosílabas, sonidos emitidos por el adulto.

Ejercitación previa a la marcha:
Masaje con la palma de la mano, comenzando desde el cervical al sacro, esto puede ser con guantes de seda, terciopelo, tocuyo, etc. Luego en piernas, brazo, torso, espalda. Mantener al niño en un corral trenzado, lo que le permitirá desplazarse y afirmándose con sus manos, cuyo borde debe ser acolchado. Usar andadores fijos que le permitan el desplazamiento con los pies. Hacer rodar al niño con ayuda de otra persona.

En posición de rodillas:
Levantar y después bajar los brazos hacia delante y luego lateralmente. Dar palmadas delante de la cara y por encima de la cabeza. Movimiento de tronco brazos y manos: Posición derecha con piernas separadas. El tronco derecho. Ambos brazos hacia atrás Manos a lo largo del cuerpo. Manos a las caderas. Pulgares hacia atrás. Dedos hacia delante. Manos a la nuca. Manos detrás del cuello. Tocarse la punta de los dedos. Codos hacia atrás.

Marcha del equilibrio:
Dar pasos agarrado de un bastón presentado horizontalmente por el adulto. Caminar al lado de una línea trazada con gis o plumón. Llevar sobre la cabeza un saquito de arena. Pasar por encima de obstáculos como: botellas, neumáticos, etc. Caminar derecho hacia delante, teniendo las manos tendidas al frente, llevando un objeto en sus manos. Levantarse sobre la punta de los pies, apoyándose en la mesa. Quedarse de pie, inmóvil, con ojos cerrados. Quedarse de pie, con ojos cerrados, y luego levantar durante un segundo una pierna. Avanzar a lo largo de una cuerda. Correr de un muro a otro. Andar pasos cortos y largos.

Por: Ana María Allendes

Educadora Diferencial

Tratamiento del menor con Síndrome de Down 1

Los niños con Síndrome de Down, reciben una educación diferencial, que comienza en el seno familiar relacionada con la actitud de los padres, por lo que el niño debe permanecer y disfrutar psicoafectivamente del ambiente hogareño, en un clima de adaptación y cariño, ya que sus primeras vivencias marcarán su existencia. Lo que dice relación con la educación psicosocial del niño Down, esta es relativamente fácil y fructífera, y aunque su instrucción es lenta, muchos de ellos aprenden a leer, a escribir a sumar y restar satisfactoriamente, no se les debe presionar durante su proceso de aprendizaje, ya que, la educación de estos niños debe estar centrada en aspectos concretos, sistemáticos e inmediatos.

También se puede señalar que muchos de ellos se destacan por un buen nivel memorístico, desarrollando un vocabulario adecuado, y llegando a pronunciar correctamente; todo esto se logra con paciencia y con la aplicación de ejercicios concretos y reiterativos.

De la organización y dirección de las actividades de los niños dependerá la efectiva asimilación de los contenidos y el conjunto de conductas que deberá desarrollar para conseguir los objetivos fijados dependiendo del período de maduración.

Estas actividades presentan ciertas categorías:
a) Automatismo: Patrón de conductas seleccionadas que permiten desafiar de manera rápida y económica situaciones comunes en su trabajo; a eta categoría corresponde: los hábitos, las destrezas y las habiolidades.
b) Elementos cognitivos: Es la información y conocimiento sistematizado que se debe adquirir, para resolver situaciones o conflictos.
c) Elementos afectivos o emotivos: Son la base de la integración a la vida social – escolar y profesional los que comprenden las actitudes, preferencias e ideales.

Las actividades van desde activar la función madurativa básica hasta aprendizajes complejos de tipo escolar; desde la estimulación temprana hasta el final del proceso de la recuperación funcional; centrándose en funciones de senso – percepción, atención, memoria, razonamiento, imaginación, orientación témpo – espacial, etc,; en habilidades motoras finas y gruesas, y en técnicas de auto cuidado.

Para el logro de los objetivos deben planificarse en forma segura las actividades que deben empezar en la cuna:

Estimular la fijación y seguimiento visual. Mostrar al niño un objeto por vez, cambiando tamaños y colores, un muy cerca de sus ojos y tratando de que tenga la cabeza derecha. Luego cuando ya haya logrado fijar sus ojos en los objetos, irlos desplazando primero lento y luego más rápido.

Estimular la percepción auditiva. Buscar objetos que emitan sonidos diferentes, y agradables, y luego pasárselos para que los manipule.

Estimular la coordinación visomotora. Acostar al niño en una colchoneta y mostrándole los objetos y estimulándolo para que los tome. A medida que el niño va creciendo ponerlo cada vez a más distancia y luego poner a su disposición distintos objetos y juguetes.
Por:
Ana María Allendes
Educadora Diferencial

Primer titulado universitario con Síndrome de Down en España

Primer titulado universitario de la Unión Europea que padece esa alteración
Profesor con Síndrome de Down da su primera clase en España


Madrid, 10 de marzo. Pablo Pineda tiene un diplomado en magisterio y acaba de impartir su primera clase en un colegio de Montemayor, en la provincia andaluza de Córdoba.

Eso sería muy común, si no fuera porque Pineda nació con síndrome de Down. El joven español, de 34 años, destaca por ser el primer titulado universitario de la Unión Europea (UE) que padece esa alteración genética, lo cual lo convierte en ejemplo de superación.

Y él lo sabe. Podemos alcanzar lo que nos propongamos, declaró en su primera clase en el colegio Miguel de Cervantes, en la cual, como docente invitado, explicó a una veintena de alumnos de sexto de primaria –uno de ellos también con el mismo padecimiento– cómo se elabora una película.

Pineda es experto en el tema, porque protagonizó el filme Yo también, rodado a finales del año pasado en Sevilla y Madrid y coproducido por el director Julio Médem.

En la película, parcialmente inspirada en su vida, Pineda encarna a Daniel, un trabajador social con Síndrome de Down que se enamora de su compañera Laura, papel que interpreta la actriz Lola Dueñas, ganadora del premio Goya por Mar adentro, de Alejandro Amenábar.

Me parece que la cinta es innovadora, porque muestra asuntos que hasta ahora eran desconocidos y porque se ven aspectos del síndrome de Down que nunca han salido a la luz. Temas como la afectividad, la sexualidad y el mundo de los sentimientos están bien tratados, declaró Pineda sobre la cinta.

Anteriormente había aparecido en la televisión en un anuncio de la Obra Social de Caja Madrid en favor de la integración de los discapacitados con el lema Sí, podemos conseguirlo, consigna inspirada en el “Yes, we can” (Sí podemos) utilizado por Barack Obama en su campaña electoral.

Artículo tomado de: La Jornada
Miércoles 11 de Marzo del 2009.

jueves, 12 de marzo de 2009

¿Cómo mejorar la relación entre hermanos?


Los padres deben tomar una serie de precauciones para facilitar la aceptación de sus otros hijos a la situación provocada por el hermano con Síndrome de Down:

1) Conocer a cada hijo con sus peculiaridades y diferencias: quererlos y aceptarlos.

2) No consentir a los hijos en exceso: ni a los que tienen Síndrome de Down ni a los que no lo tienen.

3) No sobrerresponsabilizar a los hijos que no tienen discapacidad.

4) No proyectar sus ilusiones y expectativas en los hijos sin discapacidad: aprender que no son perfectos.

5) Agradecer a los hijos las ayudas prestadas.

6) Permitir la expresión libre de todos los miembros de la familia.

7) Crear tiempos y espacios exclusivos (“momentos”) para los hijos sin discapacidad: escucharlos.

8) Respetar los momentos en que sus hijos quieren estar solos o realizar actividades sociales sin sus hermanos.

9) Dejar que los hermanos arreglen sus propias diferencias sin intervenir, a no ser que sea necesario.

10) Procurar que la dinámica familiar sea lo más normal posible.

Aprendiendo a vivir con la discapacidad

La primera meta para aprender a vivir con la discapacidad es lo que se llama aceptación funcional. Es cuando las personas se enfrentan al diagnóstico, aceptan que se trata de Síndrome de Down y que no desaparecerá. Entonces empieza a reaccionar como puede; continúa con su vida y empieza a ayudar al bebé a crecer y a desarrollar lo mejor de sus posibilidades. Para la mayoría de los padres, esta fase no llega hasta los dos o tres meses.

Para algunos padres no encierra mayor dificultad:
“No hizo falta mucha información para aceptarla, nos bastó con saber que era un bebé con este síndrome y por que había ocurrido. Ni se nos ocurrió no llevarlo a casa, era nuestro hijo, no importaba lo que tuviera”.

Otros padres tienen que esforzarse consciente y enérgicamente al principio:
“Me vino bien salir del hospital y dejar allí al bebé. Esto nos dio tiempo de calmarnos y de hablar sin abrumarnos. Nos sentíamos forzados a tomar una decisión apresurada y cuando le trajimos a casa, fue lo apropiado para todos.”

Con otros padres debemos permitir que el tiempo ponga remedio:
“Yo me reintegre a la raza humana cuándo cumplió los cuatro meses.”
Algunos padres dicen que aceptan al niño, pero en realidad no lo hacen:
“Yo no rechazo a mi hijo, sino al Síndrome de Down.”

A menudo los padres se quejan de que la gente, especialmente los parientes y profesionales bien intencionados, insisten en que deben aceptar al niño deficiente de forma fatalista. Esta actitud a menudo sólo agrava la depresión. Mientras que los padres suelen aceptar al niño, muchos no pueden aceptar la discapacidad de esta manera tan fatalista.

En vez de esto, intentan buscar formas constructivas de superar la discapacidad. Es por esto, que se debe “Aprender a vivir con la discapacidad”, ya que se esta consciente de que esta ahí, pero se buscan formas de salir adelante ya ayudar al niño.

¿Dónde buscar ayuda o información?

Directorio

Instituciones Públicas
Unidades de Orientación al Público de la SEP

No. 1 Delegación Miguel Hidalgo y Benito Juárez Tel. 5255•2035
No. 2 Delegación Gustavo A. Madero Tel. 5781•5128
No. 3 Delegación Iztacalco Tel. 5420•7346
No. 4 Delegación Cuajimalpa, M. Contreras y A. Obregón Tel. 5661•4494
No. 5 Delegación Coyoacán y Tlalpan Tel. 5659•8529
No. 6 Delegación Xochimilco, Tlahuac y Milpa Alta Tel. 5675•4649
No. 7 Delegación Cuauhtémoc y Azcapotzalco Tel. 5702•6600 y 5789•0332

Instituciones Privadas

Adelante Niño Down, AC
Latacunga No. 893 Col. Lindavista, Deleg. G. A. Madero, México D.F. C.P. 07300 Tel. 5586•7273 andac@prodigy.net.mx

Centro Down de Tlahuac, AC
Continuación de Hugo Guerrero S/N Col. La Planta, Deleg. Iztapalapa, México D.F. Tel. 5845•0946

Comunidad Down, AC
Calz. Las Aguilas No. 1681 Col. Lomas de Guadalupe, Deleg. A. Obregón, México D.F. C.P. Tel. 5635•2587 y 5635•2462 comunidad_down@yahoo.com

Fundación Cedac
Izcalli San Mateo No. 22 Col. Santiago Occipaco, Naucalpan, Estado de México C.P. 53250 Tel. 5343•1048

Fundación Ctduca, IAP
Patricio Sainz No. 1804 Col. Del Valle, Deleg. B. Juárez, México D.F. C.P. 03100 Tel. 5534•4361 ctduca@prodigy.net.mx

Fundación John Langdon Down, AC
Selva No. 4 Col. Insurgentes Cuicuilco, Deleg. Coyoacán, México D.F. C.P. 04530 Tel. 5666•8580 fjldown@internet.com.mx

Fundación Rehabilitación e Integracion Down, AC
Heriberto Frías No. 929 Col. Del Valle, Deleg. B. Juárez, México D.F. C.P. 03100 Tel. 5523•7457 fridown@yahoo.com

Integración Down, IAP
Callejón Congreso No. 36 Col. La Joya, Deleg. Tlalpan, México D.F. C.P. 14000 Tel. 5573•5073 integracion.down@starmedia.com

Nadie puede dar lo que no tiene

Ser padres es una de las formas más exigentes de crecimiento personal. Nadie da lo que no tiene y muchas veces son los hijos, con sus exigencias, los que hacen ver y aceptar las contradicciones de los propios papás, los obligan a enfrentar lo que han eludido, a nutrirlos para alimentarlos, a buscar la coherencia y definir el sentido de la vida que ellos quieren ofrecer a sus hijos.

Los niños con discapacidad, como los grandes transformadores, parecen decir: venimos a contradecir. Al romper nuestras expectativas ponen de cabeza el mundo de sus papás en el cuál, creían que todo estaba bajo control.


Ser padres de un niño con necesidades especiales es un reto que estruja el corazón. Para enfrentarlo se debe echamos mano de la personalidad, de los recursos emocionales, la cantidad de éxitos o fracasos que encuentren a lo largo de su vida y el tipo de apoyo con el que cuenan por parte de la familia y la comunidad en que viven. Nadie puede ser mejor padre que persona.

Para poder vivir y crecer con un hijo con necesidades especiales necesitan, primero, aprender a vivir consigo mismos.

En este aprendizaje hay algo fundamental: terapeutas, médicos y maestros puede haber muchos y excelentes, pero el papel de mamá o papá sólo lo pueden hacer ustedes. Esa es su mayor ventaja.

Los Aliados


La familia extensa y los amigos. El nacimiento del bebé con Síndrome de Down, probablemente los ha dejado desconcertados. A veces los papás tienden a encerrarse y dejar de ver a sus amigos y a su familia. Este es uno de los errores a evitar. Los amigos y la familia son los recursos más seguros con los que podrán contar en los momentos más difíciles y también en los de mayor felicidad.

Apóyense en ellos para escaparse un momento de la rutina (solos o en pareja) y acudan a ellos cuando necesiten un oído y un hombro.

El pediatra. Algunos bebés con Síndrome de Down pueden nacer con algunas malformaciones (cardiacas, digestivas, urinarias, oculares); sensibilidad acentuada a las infecciones; problemas auditivos o visuales, o insuficiencia en la función tiroidea.

No en todos los casos es así, de hecho hay bebés con Síndrome de Down que nacen completamente sanos. Sin embargo, es de suma importancia consultar a su pediatra regularmente y asistir a las revisiones de rutina para detectar, a tiempo, cualquier problema.

El terapeuta. Un tono muscular bajo (hipotonía) y un comportamiento poco activo son frecuentes en los bebés con Síndrome de Down. Su hijo requiere un programa que estimule sus áreas motoras. El terapeuta puede, también, contestar todas sus dudas acerca del desarrollo de su hijo y lo que pueden hacer para favorecerlo.

Grupos de padres. Compartir experiencias con otros padres que enfrentan el mismo reto, puede ser un gran apoyo.